Cuatro años embebido en una cuenta de tecnología para el sector salud como Lead Designer: haciendo crecer un equipo que llegó a 13 diseñadores, siendo dueño del sistema de calidad que todos seguían, y liderando el rediseño de la plataforma de Providers del cliente mientras migraba de un sistema heredado a Angular.
Durante cuatro años lideré la práctica de diseño en una cuenta de tecnología para el sector salud, sin dejar nunca de llevar mis propias asignaciones. La mitad de liderazgo mantenía alineado y con staffing a un equipo en crecimiento; la mitad práctica me mantenía lo bastante cerca del producto para liderar con credibilidad.
Un equipo de ese tamaño es un problema de consistencia esperando a ocurrir. Trece diseñadores, trabajando en proyectos simultáneos, producirán trece interpretaciones de "terminado" a menos que la definición esté escrita y se haga cumplir.
Por eso el proceso se formalizó en seis etapas, cada una con sus tareas, más un conjunto de checkpoints obligatorios que ningún entregable podía saltarse. Yo era responsable de este proceso para todos los diseñadores de la cuenta: no para frenar el trabajo, sino para que la calidad dejara de depender de quién tomara el ticket.
Empezar por el problema y las palabras, no por los pixeles; el redactor técnico entra antes del primer boceto.
Antes de pulir un solo pixel: ¿esto se puede construir, y resiste la revisión de pares y del equipo del sistema de diseño?
Cuando un proyecto requería investigación, sus tareas se vinculaban directamente desde el plan de investigación al proyecto, para que la evidencia viviera en la misma vía que la entrega, no a un lado.
Trabajo en alta fidelidad, compartido como un recorrido grabado para que revisores en otras zonas horarias pudieran responder sin necesidad de una junta.
Cuatro aprobaciones distintas (contenido, heurísticas, liderazgo de diseño y el equipo del sistema de diseño) antes de que algo se considere final.
La accesibilidad no es un checkbox de último momento: es una revisión formal con su propia firma, junto a la aprobación del manager.
El producto del cliente dirigido a Providers estaba migrando de un stack tecnológico envejecido a Angular. Una migración de ese tamaño suele tratarse como un ejercicio de ingeniería: levantar las pantallas y publicar el mismo producto sobre rieles nuevos. Nosotros la tratamos como la única oportunidad de arreglar aquello con lo que los usuarios realmente batallaban: la navegación misma.
Eso lo convirtió en un rediseño completo en vez de un port, y elevó el riesgo: cambiar la forma en que la gente se mueve por una plataforma que usa todos los días es la manera más rápida de perderla. Todo lo que vino después (la metodología, la decisión del sistema de diseño, las pruebas) se desprendió de ese riesgo.
El rediseño corrió sobre el Doble Diamante: dos rondas de abrir antes de cerrar. El primer diamante estableció qué estaba realmente mal con la experiencia actual; el segundo exploró modelos de navegación antes de comprometerse con uno.
Entrevistas con stakeholders, sesiones de descubrimiento y una auditoría de cómo se usaba realmente la plataforma heredada.
El flujo de trabajo y el modelo de navegación, más los criterios de adopción del sistema de diseño que gobernarían la construcción.
Bocetos, wireframes y prototipos llevados a pruebas con usuarios internos, iterando con los resultados.
Diseño final, handoff con el equipo de desarrollo y documentación de accesibilidad.
Trabajamos directamente dentro del sistema de diseño del cliente, y tratamos el nivel de adopción como una decisión explícita y no como un default. Al ser un rediseño total sobre un stack nuevo, no había deuda heredada que valiera la pena preservar, lo que hizo que la opción más exigente fuera también la más barata de construir.
El sistema informa las decisiones, pero la interfaz conserva sus propios componentes. Rápido, y acumula desviación.
Los componentes principales vienen del sistema; los patrones heredados se quedan donde reemplazarlos cuesta demasiado. El compromiso habitual en una migración.
Cada componente, token y patrón del sistema del cliente. Reconstruir desde cero significaba que no había nada que preservar, así que la plataforma salió consistente con el resto del ecosistema por default.
La plataforma heredada había crecido por acumulación: cada nueva capacidad llegaba como otro punto de entrada, y encontrar algo dependía de saber dónde se había atornillado. La plataforma reconstruida reemplazó eso con un solo shell consistente y una estructura basada en tareas.


La misma pantalla, antes y después. El estado heredado se muestra como wireframe anonimizado; todos los nombres, IDs y valores son datos de ejemplo.
El rediseño avanzó deliberadamente de baja a alta fidelidad, cada paso lo bastante barato como para desecharlo hasta que el modelo de navegación se ganó la confianza.
Dónde se rompía la navegación actual, y por qué.
Cómo deben fluir las tareas reales, antes de cualquier layout.
Primero la estructura: barata de cambiar, fácil de discutir.
Usuarios internos sobre la nueva navegación; los hallazgos regresaron directo al diseño.
Adopción total del sistema de diseño, entregado a ingeniería.
Las dos pantallas centrales de la experiencia reconstruida: nueva navegación, nuevo front end y cada componente tomado del sistema de diseño del cliente.

Búsqueda y filtros por encima de la tabla, filas agrupadas, acciones explícitas por fila y paginación: un solo punto de entrada claro hacia cada contrato.

El formulario denso del sistema heredado reorganizado en tarjetas agrupadas: detalles, esfuerzo y honorarios, y asignaciones y términos de un lado; estatus, clasificación y notas del otro, con alertas, adjuntos, notas e historial elevados a la parte superior.
Rediseñar la navegación es el cambio de mayor riesgo que puedes hacerle a una plataforma que la gente ya conoce. Una mejor estructura a la que nadie logra adaptarse sigue siendo un fracaso, así que el nuevo modelo se puso frente a usuarios internos antes de acercarse a un lanzamiento.
Sesiones con usuarios internos que conocían la plataforma existente, enfocadas en si el nuevo modelo de navegación era aprendible, no en si se veía mejor.
Los hallazgos regresaron directo al diseño. Lo que salió mal en las pruebas se cambió y se volvió a probar, en vez de justificarse.
Una mejor estructura a la que nadie logra adaptarse sigue siendo un fracaso. Por eso el modelo de navegación tenía que probarse, no discutirse.
El diseño final entró a implementación junto al equipo de ingeniería sobre el nuevo stack de Angular, con acompañamiento de diseño durante la construcción y no un handoff y adiós.
Entregada junto con el diseño final: la documentación de accesibilidad que la construcción necesitaba, para que el cumplimiento quedara especificado y no parchado después del lanzamiento.
La consistencia, junto con dedicación genuina y buenas ideas, fue lo que convirtió la relación con el cliente en una alianza real: confiaron en nosotros lo suficiente como para incluirnos en su planeación estratégica, no sólo en la ejecución. Manejar esa confianza mientras dirigía al equipo y varios productos al mismo tiempo fue la parte más difícil del rol.